viernes, 31 de enero de 2014

Dolarizar ¿para qué?


En los últimos días me ha llegado el rumor de que en las altas esferas del gobierno de Venezuela se maneja la idea de dolarizar la economía.

La pregunta inmediata que me surge es ¿para qué?. El problema de la emisión monetaria en manos de los gobiernos radica en que si estos son irresponsables o ineptos, se termina o bien por devaluar o bien con inflación; en Venezuela ya sabemos que la tasa de inflación es una de las más altas del mundo y la devaluación ya es compañera habitual de los venezolanos.

Una dolarización de la economía ciertamente eliminaría varios problemas: Elimina la posibilidad de que el gobierno devalué, detiene en seco a la inflación y trae confianza a los inversores.

Al quitarle la facultad de emisión monetaria al gobierno, este no puede crear más bolívares inorgánicos (aumentar la liquidez) produciendo que mayor cantidad de bolívares estén compitiendo por la misma cantidad de bienes. Si a esto se le añade las restricciones a la producción pues ya sabemos porque hay escases y alta inflación.

Otra ventaja de la eventual dolarización es la eliminación del control de cambio, que llevo más de tres años diciendo que se elimine.

A pesar de todas estas  ventajas, yo no propongo una dolarización. Claro, puestos a elegir entre los sátrapas que gobiernan Venezuela y las autoridades monetarias de EEUU prefiero las del imperio, pero pedir cambiar el carcelero no es lo mismo que pedir estar libre.

Todas las ventajas mencionadas son económicas, pero la razón primigenia para emprender una acción es la moral. En nuestra economía actual la moneda representa el fruto del trabajo de los ciudadanos de a pie; el sistema monetario que mejor protege el fruto del trabajo de ciudadano común es un esquema de libertad monetaria.

Ya existen países como Perú donde circula el dólar libremente junto con su moneda nacional. La cuestión es someter al Bolívar a competencia con otras monedas, mediante el permiso de circulación de cualquier moneda. Así las personas podrían cambiar de moneda cuando quieran y resguardar el valor de su propiedad.

Por ejemplo, cualquier empresario podría utilizar como marketing para captar la mejor mano de obra, decir que ofrece sus sueldos en Euros o Francos suizos, igual un banco a sus clientes. Esta oferta y demanda de monedas hará forzosamente al gobierno tener una disciplina fiscal si quiere que su moneda valga algo o terminará eliminándola al ver que nadie la quiere.

En definitiva, con libertad de circulación de monedas tendríamos todos los beneficios de una dolarización y además cumpliríamos con un principio moral, que es que el gobierno no siga robando al pueblo.


31/01/2014 Dakar Alfonso Parada Pacheco  es Master en Economía por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid