miércoles, 25 de octubre de 2017

Básico de Economía (I): ¿Qué es la economía?



Podría definir la economía como la ciencia que estudia como los individuos asignan los recursos. Esto significa que los recursos pueden asignarse diferentemente. Por ejemplo: Tienes X cantidad de Bs, los cuales puedes o bien comprar comida, pagar una deuda, comprar un regalo, prestarlo o asignarlo a cualquier otra cosa que desees, pero no puedes asignarlo a todo, de hecho, cuando lo gastas en algo, es evidente que ya no los puedes gastar en otra cosa. De esta situación se desprende que la economía tiene varios elementos:

Fin: El primer elemento a considerar es el objetivo que desea el actor, este fin u objetivo depende de cada persona, de sus gustos, intereses, circunstancias y/o ideas.

Valor: Es la apreciación que le damos al fin, es decir, la cantidad de importancia.  Podría existir un fin coincidente para diferentes personas, pero cada uno la valora diferentemente, así se da el fenómeno de que una persona considere que una casa tiene un precio “muy  caro” y otra persona considere que el precio “está bien”. Esta diferencia de valoración hace que la primera persona no quiera gastar su dinero en dicha casa y la segunda decida hasta endeudarse para pagarla.

Medio: Es la herramienta que utilizamos para conseguir el fin. La clasificación de medio también está sujeta a la opinión subjetiva, pues cada persona debe considerar que algo es útil para alcanzar el fin. La utilidad es otro elemento de la economía.

Utilidad: Es la apreciación subjetiva que hacen las personas de cuanto sirve un medio para alcanzar un fin.

Esta subjetividad trae como consecuencia que ni los fines ni los medios estén dados, sino que se van “descubriendo” con el tiempo por cada persona. Así mismo, los fines y los medios pueden ser intercambiables, un fin puede ser un medio para alcanzar un fin ulterior, por tanto, un bien puede cumplir ambos roles.

Escasez: En el primer párrafo de este escrito, mencione diferentes cosas que podíamos hacer con cierta cantidad de dinero y la imposibilidad de utilizar esa misma cantidad de dinero para varias cosas a la vez. Esta imposibilidad de asignar una cantidad limitada de dinero a varias cosas se conoce con el nombre de escasez. Nuestras necesidades exceden la capacidad de uso de los medios, por lo cual, el individuo debe tomar decisiones económicas de cómo, cuándo y para qué utilizara los medios disponibles.

Plan: Esta toma de decisiones para el uso de los medios y elección de fines puede ser centralizada o distribuida. Entiéndase por centralizada cuando dichas decisiones son tomadas por un ente de planificación superior a los afectados directos y descentralizadas en la medida que dichas decisiones son tomadas directamente por los individuos. 

Tiempo: El último elemento a considerar en la economía es el tiempo. Todo plan involucra un tiempo, factor que también será decisivo a la hora de la toma de decisiones por parte del actor. Es posible que la valoración que el actor de al fin con respecto a los medios le haga pensar que vale la pena adquirirlo, pero cuando cae en cuenta del tiempo que necesita para lograrlo desista de emprender la acción.


Resumiendo, en la toma de decisiones económicas, existen 7 elementos a considerar: fin, valor, medio, utilidad, escasez, plan y tiempo. La economía es la ciencia que estudia como los seres humanos toman las decisiones de asignación de recursos limitados para satisfacer sus ilimitadas necesidades.

Todo sistema económico debe responder a tres preguntas:

1) Qué y cuanto producir?: Es preferible montar una fabrica de zapatos o de armamento. Vendemos carros o montamos un taller mecánico. De decidirnos por montar la fabrica de zapatos, cuantos zapatos producimos?

2) Como se ha de producir? Ya tenemos el galpón para instalar la fabrica, los hacemos cocidos a mano contratando varias personas o lo hacemos con maquinas de cocer contratando 4 veces menos personal?

3) Para quién se produce? Puesto que alguien tendrá que comprarnos la mercancía. Exportamos o solo vendemos dentro del país?


En fin, nada sencillo. Pero esto es La Economía



sábado, 21 de octubre de 2017


Este domingo, se consumó otra burla a millones de personas que salieron a votar creyendo que su voto valía de algo o en su defecto “porque no hay otra alternativa”.

Los que pensaban lo primero, estaban equivocados, su voto no vale nada, es indiferente si la abstención de 20%,  40% o 90%. Los que pensaban lo segundo, también están equivocados, porque si había otra alternativa.
Dicha alternativa ha sido mencionada desde hace años por aquellas personas calificadas por los apologistas del voto como “radicales”.

Sin embargo muchos insisten en  “doblarse para no partirse”,  y varios de esos mantienen prósperos negocios de la mano del Estado, y en Venezuela, decir Estado equivale a decir Gobierno; mientras el país no solo se dobla sino que se parte en pedazos.

De más esta hablar de la crisis económica, social, institucional y humanitaria en la que vive el país, ya mucho se ha escrito y documentado por medio audiovisual. Es que vemos el secuestro de un país a manos de su dirigencia política y cuando digo “dirigencia política” me refiero al partido de gobierno y la MUD.

Con la colaboración de esta, una vez mas, el gobierno alcanza un logro político. No solo obtienen 17 gobernaciones (a la hora de este escrito) sino que de facto se legitima a la ANC donde tendrán que jurar el cargo los ganadores de las gobernaciones, tanto del PSUV como de la MUD.  Alguien se acuerda de los cientos de muertos durante las protestas antes de la elección de la ANC? Pues ninguna de esas muertes valió la pena.

Solo hoy, muchos de los electoralistas se dan cuenta que votar bajo estas condiciones no tiene sentido; como dijo el expresidente de Colombia Andrés Pastrana “Quien va a una elección sin garantías, solo tiene la garantía de que va a perder”. Y luego de darse cuenta de lo obvio, ahora piden una alternativa. Esa alternativa es la misma desde hace tiempo, esa que proclaman los “radicales”, esa que expresa gente como Juan Carlos Sosa Azpurua, esa que no escuchabas porque estabas en campaña y llamando a votar.

Sin embargo, no todo es negativo. El aspecto positivo ahora es que esa opción sigue disponible, aunque cada vez es mas difícil de implantar con el correr del tiempo que le sirve a la casta política para afianzarse en su poder. Pero otra cosa positiva es que existen otras dos alternativas: Sentarse y planificar el emigrar o emigrar sin plan alguno.

Este articulo  fue originalmente publicado en  IF Revista Digital. 


miércoles, 29 de marzo de 2017

What is libertarianism? by Jason Brennan


Libertarianism is a political philosophy. Libertarians believe respect for individual liberty is the central requirement of justice. They believe human relationships should be based on mutual consent. Libertarians advocate a free society of cooperation, tolerance, and mutual respect.

Libertarianism holds that we should each be permitted to choose how our lives will go, so long as we do not violate others’ rights.  We do not have to get society’s permission to go about our lives. We are not required to answer to or justify ourselves to others. We may not be forced to serve strangers. We may not even  be forced to serve ourselves – no one may force us to promote our own good. Libertarians possesses an inviolability, founded on justice, that forbids others from sacrificing us for the shake of greater so0cial stability, economic efficiency, or better culture. Over our own lives, each of us is sovereign. We are not to be treated like slaves, servants, or helpless children.

Libertarianism is not the most popular political philosophy in the United States. Yet, it derives from commonsense moral thinking. Most Americans  agree, in the abstract, that we should be free to do as we please, provided we do not hurt others or violate their rights. Most agree that human relationships should be voluntary. For example, most agree that it would be wrong for me to force you to join my church or book club. Most agree that we should nor sacrifice individual people “for the greater good.” Most agree it is wrong to force another adult to do something “for her own good.”

However, most people think there are many exceptions to these commonsense principles. Libertarians do not. For instance, conservatives want the government to forbid people from exchanging sex for money. Libertarians do not. Many left-liberals want the government to forbid people from hiring undocumented immigrants as nannies. Libertarians do not. Marxists want the government to forbid individuals from owning factories. Libertarians do not.

Libertarians say that if we take seriously the idea that human relationships should be voluntary, then the role of government must be greatly constrained. Many things governments do, and that people want governments to do, cannot be done without treating our neighbors like slaves, servants, or helpless children.  From the libertarian standpoint, those who hold other political ideologies, including left-liberals, conservatives, Marxists, fascist, and social democrats, all agree that we should sometimes treat our neighbors like slaves, servants, or children. They just disagree about how and when.

Libertarians tend to distrust government. In part, this is because they believe government are often incompetent. Society and market are like ecosystems, and like ecosystems, they are impossible to manage without producing unintended consequences. Governments thus end to make problems worse, not better. Libertarians also worry that the promise of power tends to attract those who want to exploit others at least as often as it attracts those who want to help.

Libertarianism is not a uniform philosophy, but rather a family of related philosophies. There is a lot of diversity inside libertarian thought, just as there is diversity inside most other political philosophies. Libertarians share a common core of principles. They sometimes disagree on how to understand these principles. They may think there are some exceptions to these principles, or they may not.

miércoles, 1 de febrero de 2017

Las Aventuras de Juan Planchard

La novela escrita por Jonathan Jakubowickz es una verdadera obra de arte. Tiene todo lo un lector puede esperar de una novela contemporánea: hechos históricos, romance, sexo, diversión, humor, acción, intriga, y hasta suspenso.

A medida que avanza la novela, van apareciendo personajes de la vida real mezclados con ficticios, a los de la vida real se le cambian los nombres. Jakubowickz se vale de una historia de amor para contarnos la realidad venezolana protagonizada por lo que en Venezuela conocemos como un ”bolichico”.  Y es que Juan Planchard es un joven de 29 años hijo de profesores de clase media que salieron de la pobreza con dedicación y esfuerzo, un matrimonio de esa clase media que represento un ejemplo de ascenso social en el país que una vez Venezuela fue.

Juan Planchard es idealista, analfabeta histórico y político, pero idealista. Y en algún momento cuando “se cansó de pelar bola” comprendió que tenía que adaptarse a las reglas del juego. Es decir, dejo de lado la ética, y se puso a hacer negocios de la mano del Estado.

El autor utiliza, las circunstancias y vivencias de Juan para describir a Venezuela sociológicamente, narrar su historia política contemporánea y su actualidad. Se describen con crudeza y simplicidad como se hacen los negocios en el Estado, la vida que llevan los funcionarios, se describen los procedimientos policiales y militares y toda la corrupción que hay en ellos.

Como la novela es narrada en primera persona, el lenguaje utilizado es muy sencillo y coloquial, tanto que debe ser difícil para alguien no venezolano, entender muchas partes de la novela. En cambio para un nativo (más si es caraqueño como yo) la narrativa se encontrará muy fresca, la novela nunca aburre, nunca es previsible.

En ese sentido, el final me pareció de lo más inesperado. Una novela sencillamente recomendable, que a pesar de narrar la vida tan dura que se vive en Venezuela, realidades que un europeo no comprendería, te saca más de una sonrisa y una risa a lo largo de la lectura.

Recomiendo encarecidamente a todo venezolano mayor de 30 años, la lectura de Las Aventuras de Juan Planchard.


lunes, 19 de diciembre de 2016

LA FABELA COMO REDENCIÓN



Otro amigo europeo, esta vez irlandés muestra una foto de su viaje a Brasil, y no muestra una foto en Copacabana, o en una playa de Rio o en el Sambodromo, sino que como fondo de la foto tiene un barrio (Fabela, le dicen en Brasil) y nos da esta recomendación: “Surreal experience in the Rocinha favela. Would highly recommend Favela Adventures for a true and authentic guide.”.  No es el primero.

Hace algunos años cuando vivía en España, conocí a una chica española, la cual se fue a África, específicamente a Mali. Mostrando fotos de su viaje, se veía un pueblo (por llamarlo de alguna manera) donde las calles eran de tierra, y ella estaba sonriente, así como sus anfitrionas amigas africanas lavando la ropa a mano.

En 2009, conocí a un grupo de 4 alemanas de unos 20 años de edad, en una discoteca de salsa de Madrid, hablaban en castellano con un acento rarísimo, tan raro que les dije, “miren mejor hablamos en inglés porque casi no les entiendo en español”, habían vivido en una isla de Chile y allí habían aprendido. Una de las cosas que me dijeron fue “tenían sólo una hoya para cocinar y sin embargo eran gente tan feliz”.  Par de años después, un compañero de trabajo se fue de vacaciones a La Habana, “cumpliendo un sueño” según él. Hace tres años conocí a una española aquí en Dublín, que se iba a vivir (y se fue) a un pueblo cuyo nombre no recuerdo, pero está en la frontera entre Argentina y Chile, cuando le pregunte por que se iba para ese monte, su respuesta no pudo ser más sincera “siento que ayudo más, estando allá”.

En definitiva, pareciera que el joven europeo siente que tiene una culpa por la pobreza en otras partes del mundo y el hecho de hacer turismo de la pobreza lo hace sentir redimido de dicha culpa.


Antonio Escohotado en Los Enemigos del Comercio I, menciona lo siguiente:

“La idea del paraíso no es separable de que la vida práctica pueda parecer un infierno, y creer en ella ha demostrado ser una demanda lo bastante elástica como para que la caída pueda atribuirse unas veces a ley divina y otras a la ley humana. En ambos casos una angustia difusa y concretada sostiene el anhelo de otra realidad, cuya aparición solo exige una sincera renuncia a la efectiva. […].

No hay por ello exageración o sarcasmo al afirmar que -tanto en sus formas clericales como ateas- la causa comunista percibe en el presente la maldición derivada de cierto error original específico, que una vez subsanado erradicará en todo o en buena parte la inhospitalidad del medio físico. Para alcanzar esa meta hay un procedimiento común, que consiste en fundir descontentos heterogéneos: <<Bienaventurados los pobres de espíritu, los humildes y afligidos>> (Mateo 5:3-5 y Lucas 6:20-23)”

De nada parece valer, los millones de africanos y latinoamericanos que hoy viven en Europa, muestra irrefutable de lo que en economía se llama “preferencia manifiesta”. La gente no quiere vivir en la pobreza.

Y es que el capitalismo tiene peor consideración y no por casualidad, en los países que precisamente disfrutan de la riqueza generada por dicho sistema. El socialismo en cambio es mejor visto por aquellos que nunca lo han padecido.

Ignora el europeo burgués, cabe destacar que todos los que he mencionado en mis ejemplos son burgueses, es decir, de ciudad, que en un rancho (o chabola como dicen en España) bien sea en Brasil, en Venezuela, en Guatemala o El Salvador, literalmente no sabes cuantas horas al día de agua potable tendrás, no sabes si cuando la policía entra a buscar a los delincuentes te matarán un familiar por “error”. No saben los europeos, que tienes que cargar con la bombona de gas hasta la calle real y vuelta de nuevo a al rancho caminando porque los camiones no tienen acceso a la montaña. Porque una cosa es ser turista de la pobreza y otra es vivir en ella.


miércoles, 2 de noviembre de 2016

Nube Roja

Los Estados de Dakota del Norte y Dakota del Sur de Estados Unidos tienen muchas cosas en común, evidentemente su nombre y su localización geográfica, además si los mira en el mapa ambos tienen forma de un cuadrado casi perfecto, ambos son atravesados por el rio Misuri y además cada uno posee parte del territorio de “Standing Rock”. Standing rock es la reserva india que da hogar a tres tribus, una de ellas es Los Siux, los mismos de Toro Sentado.

Esta semana, el clima nublado desde hace años en Venezuela, nos dice que seguirá igual. ¡La MUD, de nuevo, desmovilizó a la gente; dos veces! Primero llamando a marchar “para dentro de una semana”, es decir, para el 3 de noviembre. Luego, tres días antes, cancelando la marcha “a petición de la Iglesia Católica” y a cambio de la liberación de 6* presos políticos (tómese en consideración que en las protestas de octubre se detuvieron y encarcelaron por lo menos 35* personas).

Así pues, la nube roja seguirá lloviendo sobre Venezuela, empapándola de socialismo. Porque los políticos tanto de la MUD como del PSUV, prometen y prometen. El problema no es que prometan, el problema es que la gente les cree y los sigue.

A razón de esta reflexión me viene a la memoria una cita: “Nos prometieron muchas cosas. Tantas que no recuerdo. Pero una sí cumplieron: quitarnos la tierra”. Esa frase la dijo otro gran líder Sioux, llamado Nube Roja.



*Los números varían dependiendo de la fuente, pero lo importante es la proporcionalidad